Las Articulaciones

 El tejido conjuntivo o conectivo se halla presente en todo el organismo y es el encargado de darle al cuerpo la sujeción necesaria para que pueda mantener su estructura. Su presencia es especialmente relevante en los cartílagos, tendones y ligamentos, aunque también abunda en la piel, las uñas y el cabello, las mucosas, la tráquea, los bronquios y los músculos.

 La capacidad orgánica para renovar de forma eficaz las células del tejido conjuntivo se va perdiendo con el paso de los años y la llegada del envejecimiento. Por esta razón aparecen las arrugas en la piel, la falta de tono y flacidez musculares, así como los problemas relacionados con las articulaciones, especialmente las que atañen al desgaste del cartílago articular y la consecuente aparición del dolor.

 Las articulaciones están sometidas a grandes esfuerzos y necesitan una atención especial para poder conservarse íntegramente a lo largo de la vida. Las enfermedades que las afectan suelen ser de tipo reumático artrítico  y la inflamación es la norma cuando aparecen de forma prematura. La inflamación irrita a la pared membranosa de la bolsa sinovial, lo que facilita la perdida de parte del liquido de su interior. Cuanto mayor sea la perdida mayor será el rozamiento entre las extremidades de los huesos de la articulación, por lo que el cartílago va perdiendo espesor hasta que se desgasta totalmente y los huesos rozan directa y dolorosamente el uno con el otro. La inflamación también irrita las terminaciones nerviosas de la zona que trasmiten la sensación de dolor al celebro, con mayor o menor intensidad según sea el estado de la inflamación (artritis) o desgaste (artrosis).

 ARTROSIS

 La artrosis es un síndrome crónico caracterizado por una inflamación inespecífica, generalmente simétrica, de las articulaciones periféricas, que puede dar lugar a la destrucción progresiva de las estructuras articulares y periarticulares.

 El comienzo suele ser brusco, con inflamación simultanea  en diversas articulaciones frecuentemente con afección articular progresiva. El dolor a la presión en casi todas las articulaciones “activas” (inflamadas) es el signo mas evidente.

 Por lo tanto, la artrosis es una enfermedad articular degenerativa, trastorno crónico muy frecuente que destruye el cartílago de las articulaciones y afecta sobre todo a la zona lumbar, los brazos, las piernas, los dedos, las rodillas, y los hombros, es un proceso que prácticamente llega a inmovilizar a muchas personas y es el trastorno reumático más común del sistema músculo esquelético.
 
 La artritis  reumatoide se encuentra asociada con un desorden del sistema inmunológico debido al paso de células de dicho sistema  inmunológico al liquido sinovial y
por lo tanto produciendo una reacción de los antígenos y linfocitos, favoreciendo aun más el proceso inflamatorio. En todo proceso inflamatorio se produce una síntesis de Prostaglandinas y Leucotrienos, cuyo percusor en el ácido Araquidónico, y estas son las causantes de la hinchazón y rigidez articular que dificulta nuestro movimiento.

 En parte la artritis, es consecuencia de una reacción del sistema inmunológico que puede provocar una inflamación, hinchazón y síntomas dolorosos donde existe una tensión excesiva que fragmenta el cartílago. También puede comenzar con la degeneración y adelgazamiento del cartílago articular y la consiguiente invasión de los vasos sanguíneos en el cartílago, que normalmente  no los tiene, produciendo a la larga su calcificación: la angiogénesis acelera la destrucción del cartílago al ser invadido por nuevos capilares, por lo que si se puede inhibir la formación de nuevos vasos sanguíneos puede también detenerse la destrucción del cartílago. Estos procesos degenerativos de las articulaciones se pueden prevenir , retrasar su aparición , aliviar los síntomas y el dolor por medio de los productos naturales ,tales cómo:

 CARTÍLAGO DE TIBURÓN

   El tiburón es un animal marino que lleva viviendo en los mares y océanos unos 400 millones de años. Posee un poderosísimo sistema inmune que le convierte en un ser vivo que no conoce el cáncer. Los científicos han encontrado en el cartílago de tiburón una importante sustancia. Se trata un agente inhibidor de la vascularización (creación de nuevos vasos sanguíneos, sin los cuales no puede haber tumores), una macro-proteína que fue denominada inhibidor derivado del cartílago. Por esta razón el cartílago de tiburón se esta utilizando con éxito en el tratamiento de enfermedades degenerativas

Por otro lado, también se ha podido demostrar científicamente que el cartílago de tiburón es un potente agente antiinflamatorio sin efecto tóxico, puesto que puesto que muchas veces la vacularización del cartílago está asociado a casos avanzados de  osteo y artritis reumatoide. Casi con toda seguridad el agente que ejerce la función de antiinflamatorio es una serie de mucopolisacáridos, como el sulfato de condroitina A y C.  El cartílago de tiburón de calidad aporta un 20% de Calcio y un 9% de Fósforo. Además el cartílago tiene propiedades citoprotectoras, antagonistas de citoquinas y condroprotectoras.

 CITOPROTECCIÓN: protege y estabiliza la célula, ayudando a la disminución de los procesos de mutagénesis y metástasis que conducen a una proliferación descontrolada de la célula o de la síntesis proteica anormal que desencadena procesos autoinmunes.

 ANTAGONISMO A CITOQUINAS: inhiben o bloquean la síntesis de sustancias inflamatorias como la citoquinas (TNF-alfa, IL-1) y leucotrienos, responsables de desencadenar procesos inflamatorios autoinmunes.

 CONDROPROTECCIÓN: estabiliza el deterioro articular provocado por los procesos de artrosis y artritis (componente inflamatorio autoinmune) y estimula la síntesis de glucosaminoglicanos que forman parte del liquido sinovial de la articulación.

 SULFATO DE GLUCOSAMINA

  La glucosamina es un aminomonosacárido que se forma en el cuerpo a partir de la glucosa y el aminoácido glutamina, por la acción de determinadas enzimas. La glucosamina es una “unidad de construcción” fundamental para hacer posible la síntesis de una serie de macromoléculas que, a su vez, forman complejos tejidos orgánicos.

 La glucosamina es un precursor esencial del ácido hialurónico (presente en el liquido sinovial de la articulación), el cartílago hialurónico (aquí la glucosamina facilita la reconstrucción de las células que lo forman, denominadas condrocitos), el humor vítreo y el tejido conjuntivo laxo. El ácido hialurónico está compuesto por una cadena no ramificada de disacáridos, que contienen ácido glucorónico acetilglucosamina. Una de sus funciones consiste en estimular la producción de proteoglicanos (importantes componentes de cartílago). El sulfato de glucosamina es la molécula básica de una serie de sustancias que el cuerpo necesita en sus labores de reconstrucción del cartílago que se va destruyendo cada día. El tamaño de la molécula del sulfato de glucosamina es 200 veces más pequeña que las del cartílago de tiburón, que se absorbe total y fácilmente en el intestino.